Heather está huyendo de su vida en San Francisco, y es por ello que decide trasladarse a Inovik Lake, en Alaska. En cuanto llega conoce a John, un vecino cascarrabias que cría perros, entre ellos Caos, con el que Heather entabla una amistad y conexión inmediata.
También conocerá a Seth y Nilak, sus compañeros de trabajo en el bar del pueblo, aunque su relación con Nilak será dura de roer, pues no muestra interés en entablar conversación y mucho menos en ser cordial y amigable con ella, a la que parece que odia, pero...
¿Será capaz Heather de traspasar esa coraza de hielo? ¿Qué esconde Nilak? ¿Y Heather? ¿Qué la llevó a dejar atrás su vida y trasladarse al pueblo más recóndito de Alaska?
RESEÑA
Al principio estuve un poco confusa con los capítulos narrados en forma de diario, pero al comprenderlo todo, porque sabes que en algún momento tienen que encajar, por algo lo está contando la autora, me quedé en verdadero estado de shock.
Me ha encantado la ambientación en Alaska, me parece un lugar precioso y mágico, y leer una novela que sucede allí me ha parecido increíble.
Los personajes secundarios también fueron geniales. Cada uno aportaba su granito de arena a esta historia y me encantaba cuando aparecían



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